Peces de muchos colores

Ayer estuve parado bajo la tormenta,
viendo estrellas fugases que llevaban amor.

No sabía que hacer.
Así que pedí un deseo con los ojos cerrado,s y en el lenguaje de la locura dije:

- Quiero que los muertos se amen…

Sentía las gotas estrellarse sobre mi rostro.

Estaban frías.

Mojaban lentamente mi espíritu.

Eran balas disparadas desde el cielo
que me estaban hiriendo.

Luego aferré mis raíces a la tierra
Y escribí poesía en una noche azul.

¡Eres mi sombra!

Eres mi luna…
…Donde bailo la danza del exilio.


La tormenta se hizo más fuerte
y los rayos tronaban por encima de mis miedos.

Otra noche más…
Fría y llena de desespero,
donde puedo volar y actuar.

Matar el dolor con gusto,
y hacer de mis días
libros felices…

Una tempestad que me inspirar llorar toda la sangre negra,
toda rabia que llevo guardada desde hace un buen tiempo.

La tormenta se está haciendo más fuerte.
Pero soy un hombre,
dispuesto a pelear,
armado de soledad,
contra pieles de acero que destruyen a los buenos hombres.

Me siento tan cerca de las gotas fugaces que caen sobre mis raíces
y tan desesperado por el viento frió que golpea mi cuerpo,
que trato de volverme poeta de recuerdos y deseos,
porque cuando presiono el jodido teclado,
todos bailan con los ojos cerrados
dando vueltas sobre un rió de barro
donde mi alma nada bajo un mar lleno de peces de muchos colores que se comen mi melancolía con alegría.

1 comentario:

Hugo Andrés Arévalo González dijo...

La parte que habla de morder el cerebro me evocó la película 'Martín Hache', te la recomiendo: http://www.youtube.com/watch?v=cUQIHRV3Vlc

Y, brutal el escrito.